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© 2018, Antonella Franchesqui Powered by EL Lab

Después de todas las experiencias vividas en lo últimos meses, y tratando siempre de ser responsable conmigo misma y mi familia, y más aún por cómo toda la situación había afectado mi persona en términos generales, decidí seguir el consejo de un familiar y empezar a asistir a las reuniones de un grupo de 12 pasos para codependientes.

Inicialmente fui para entender qué eran y si realmente me iba a servir a mí, y he de aceptar que me siento muy bien desde que estoy yendo. No hacen milagros como dicen ellos, pues la decisión de cambiar y ser mejor persona es de uno mismo, y si uno dice: «No puedo, no voy a cambiar nunca, soy así», pues tiene uno razón; ¿pero de qué se trata éste programa?, bueno, les voy a contar.

Comenzaron por explicarme qué somos los codependientes, y para eso, les voy a compartir las características señaladas por Codependientes Anónimos:

Las características listadas a continuación se han tomado directamente de los folletos distribuidos por codependientes anónimos, ésto nos irá clarificando qué es la codependencia:

  1. Asumimos la responsabilidad por los sentimientos y las conductas de otros.
  2. Tenemos dificultad en identificar sentimientos, ¿estoy enojado?, ¿triste?, ¿solitario?, ¿feliz? 
  3. No podemos expresar los sentimientos: me siento feliz, triste, lastimado.
  4. Tenemos miedo de cómo los demás van a responder a nuestros sentimientos.
  5. Tenemos dificultades en formar y mantener relaciones cercanas.
  6. Tenemos miedo de ser rechazados o lastimados por otros. 
  7. Somos perfeccionistas y abrigamos demasiadas expectativas de nosotros mismos y los demás.
  8. Tenemos dificultades para tomar decisiones.
  9. Tendemos a minimizar, alterar, o negar la verdad de cómo nos sentimos. 
  10. Las acciones y las actitudes de otros determinan nuestras reacciones y respuestas.
  11. Tendemos a poner las necesidades y deseos de otros antes que los nuestros.
  12. Nuestro miedo a la ira de otros determina lo que decimos o hacemos.
  13. Nos cuestionamos o ignoramos nuestros valores para relacionarnos mejor con otras personas significativas. Valoramos sus opiniones más que las nuestras.
  14. Nuestra auto estima se rige por la influencia de otros. No reconocemos cosas buenas acerca de nosotros mismos.
  15. Nuestra serenidad y atención mental están determinadas por los sentimientos y conductas de otros.
  16. Juzgamos muy duramente lo que hacemos, pensamos y decimos, pos los estándares de otros. 
  17. No creemos que ser vulnerables y pedir ayuda sea normal y esté bien. 
  18. No sabemos que está bien hablar de los problemas fuera de la familia; que los sentimientos son sólo eso y que es mejor compartirlos que negarlos, minimizarlos o justificarlos. 

Cuando leí todas éstas características me preocupé de ver que yo tenía identificadas para mí más de la mitad… ¿soy codependiente?, ¡no lo sabía! y ahora ¿qué hago?

Pues bien, en el programa nos confrontamos constantemente con nuestras conductas, y el porque de las mismas… nada más que uno al comenzar, no entiende qué es lo que está pasando (al menos en mi experiencia personal).

¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿porqué soy así?, bueno, es interesante que en las sesiones, lo que hacemos primero oír es una charlita de un tema que por supuesto no son al azar, no inventan el agua tibia, es un programa internacional… entonces comienzan por donde más duele… nos confrontan, nos hacen recordar ¿quiénes eramos de niños?, ¿cómo era nuestra vida?

Origen: La familia disfuncional… digamos que siempre supe en mi corazón que las cosas no siempre podían ser así como eran en mi casa; me cuestionaba constantemente si en todas las casas la gente se gritaba, se trataba de imbécil, estúpida, mongola… me cuestionaba ¿cómo eran los papás de mis amigos?, ¿tomaban también?, ¿las mamás lloraban tanto?, en todas las casas del mundo, ¿los papás y mamás siempre están bravos?. Pues bien, cuando comencé a hacer terapia a la edad de 23 años, una de las primeras cosas con las que tuve que romper fue con las discusiones en mi casa, Yo siempre me decía a mi misma, en mi cabeza: «es que no me gusta que papi me grite, me siento tan mal… » pero no sabía como hacer para que aquello no pasara… recuerdo con claridad las palabras de mi terapeuta enseñándome qué decir y cómo actuar si se iniciaba una discusión. Cómo, si me empezaban a gritar y Yo sentía deseos de hacerlo, cómo bien lo hice un sin fin de veces, tenía que decir: «Yo soy un ser humano, que merece respeto, y que entiende si no le gritan, NO me grite más. Si quiere decirme algo, voy a estar en mi cuarto» y tenía que levantarme de donde estuviera e irme a encerrar a mi cuarto y gritar con la almohada en la boca… Recuerdo la sensación de ahogo en el pecho, porque entraba al cuarto llena de rabia e ira… se me iba el aire del enojo que sentía y las ganas que tenía de gritarlo a los cuatro vientos en contra de aquel que me estaba «jodiendo la vida». También recuerdo cómo tuve que empezar a decirle a mis hermanos cuando me adjetivaban: «no me gusta que me diga estúpida, ni aunque sea de broma. No lo soy, no me diga así» y recuerdo los pleitos: «que raro usted de ridícula!, para no variar!». Poner límites en una familia disfuncional es MUY MUY MUY difícil.

Entendí también que existen ciertas necesidades en el ser humano que se deben de satisfacer para que logre desarrollarse como un individuo sano (De Franco, 2000) y sin ningún orden en particular:

  • Sobrevivencia, seguridad, atención, cuidado.
  • Amor incondicional, lealtad.
  • Afecto expresado en palabras y en contacto físico.
  • Apoyo, ser escuchado, aceptación.
  • Aeducación, disciplina sana.
  • Respeto, privacidad, sentirse bien respecto de su identidad sexual.
  • Sensación de logro, control, poder.
  • Creatividad, libertad, tomar desiciones, equivocarse.
  • Oportunidad de llorar pérdidas.
  • Guía espiritual sana, crecimiento.
  • Diversión, crecimiento.
  • Sentido de pertenencia.

Les muestro una imagen muy rudimentaria creada por mi 🙂 que ejemplifica cómo nos sentimos los codependientes:

De las anteriores, ¿cuales necesidades emocionales no fueron satisfechas en tú infancia?, ¿qué efectos han tenido éstas carencias en tus relaciones interpersonales?

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