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© 2018, Antonella Franchesqui Powered by EL Lab

¡Hoy ha sido un día espectacular!, no puedo decirlo de otra manera. Realmente hoy ha sido uno de los días más felices de mi vida, y no porque mi felicidad dependiera de mi hijo, si no porque pude disfrutar feliz y tranquila de uno de los mayores gustos que nos podemos dar las madres: ver a nuestros hijos felices, tranquilos, realizados, y por cuenta propia! ésa es la parte más hermosa. No porque me lo debe a mi, no porque Yo lo ayudé, si no porque él es especial y lo logró.

Mi adorado hijo mayor hoy asumió “poderes” en su escuela como Presidente del gobierno estudiantil. Hace unos meses, en mi desesperanza, pensaba que no nunca tendría la oportunidad de verlo a él “darme” a mi un gusto de éstos… cuan equivocada estaba. De veras que la desesperanza, decepción, tristeza son de las peores voces en la cabeza de una persona. Llenan de negativismo la vida, y como dicen en CODA: “lo que usted piensa, usted es. Cambie su manera de pensar y va a cambiar usted”. Pues si lo de hoy fue una “probadita” de como cambiará mi vida, si cambio mi forma de pensar…. QUIERO MAS!!! Quiero seguir cambiando para estar como los scouts “Siempre lista” para vivir la vida llena de positivismo, amor y felicidad; siempre lista para vivir a plenitud todos y cada uno de los momentos hermosos, y malos también que la vida me tenga delante… no tengo más miedo.

Mi hijo convertido en el Presidente del Gobierno Estudiantil de la Escuela Reverendo Schmidth 🙂

Hoy fui a ver a mi hijo dar un hermoso discurso… hermosísimo. Oírlo hablando, nervioso (demostrando su humanidad!), juramentandose, sonriendo orgulloso de si mismo a la cámara… son emociones que no tienen palabras para ser descritas por mí… osea me dejo sin palabras… señores y señoras… eso es MUCHO DECIR.
Soñé incansablemente muchas veces con momentos como ese: entrega de un cuadro de honor, de un reconocimiento al mérito, de un trofeo… no sé, de cualquier cosa que me llenara de orgullo, buscándolo afuera de él y de mí. Pero hoy, la persona que fue a apoyar a mi hijo era otra. Hoy fue una madre feliz, contenta, realizada; fue una madre que tenía amor para darle, no importa qué, no importa cómo. No tenía condición mi amor para él, era amor puro y genuino!

Ahí sentada, viéndolo, le sonreí muchas veces y me devolvía la sonrisa con timidez, y cuando terminó el acto, me abrazó y le dije: “Gracias por permitirme vivir éste momento con vos, por darme la oportunidad de ser espectadora en primera fila de cómo te convertís en el hombre que Yo sé que sos Nacho. GRACIAS TOTALES!” y es de verdad mi emoción, es genuina. Estar ahí me llenó de una alegría increíble que de verdad no sé describir.

Mi hijo Ignacio y Yo

Gracias a la vida por darme la oportunidad de ser una mujer nueva para poder estar ahí para mis hijos, para apoyarlos sin condición. Gracias a Dios por haberme permitido encontrar mi punto de equilibrio, por el cual estoy dispuesta a luchar el resto de mi vida; por haberme dirigido a CODA en donde hoy encuentro mi remanso de paz. Gracias Nacho, por permitirme estar con vos en tu lucha, viéndote, apoyandote, siendo tu madre de manera sincera e incondicional. Gracias por tu amor que me llena de ternura hijo mío.

GRACIAS DIOS POR EL DÍA DE HOY <3

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