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© 2018, Antonella Franchesqui Powered by EL Lab
En el camino de las personas que como Yo, somos personas dañadas, se vive la vida de una manera en que cada día es un esfuerzo titánico por “sobrevivir”, ¿por qué?, por que durante el día pueden suceder todo tipo de cosas y situaciones que para una persona “normal” (llamese de las que no se muere por lo que no es necesario), son simplemente obstáculos que hay que sortear, es básicamente vivir. En buena teoría esto aplica para todos y cada uno de los seres humanos; pero para una persona cuya personalidad se forjó a partir de experiencias negativas, un simple “no” por parte de unfamiliar, un desconocido, o un imprevisto que como la palabra lo dice, no estaba contemplado en su día, pueden significar una crisis grave de ansiedad o pánico. A mi me ha costado, y me cuesta infinitamente ROMPER las cadenas de mis conductas dañinas, y renacer todos los díasen un nuevo ser… hay días malos y buenos, pero siempre me voy a la cama con la ilusión de que Dios me regala un nuevo día para volver a intentarlo.

 

 

No todas las personas pueden enteder ésto, inclusive si sufren del mismo mal sin saberlo. La empatía no es un valor que se enseñe y practique con frecuencia en muchos hogares, los de antes, y los de hoy, y no sé porqué, pero a pesar de ser, al lado de muchos otros valores por supuesto, un valuarte en la enseñanza a nuestros niños, simplemente no lo usamos.
Como pequeños seres humanos, al no ser capaces como adultos de demostrarles que les entendemos, que comprendemos su dolor por un carrito, una bola o una muñeca que no desean prestar, o porque no quieren dar un beso (pero si saludar, la educación es otra cosa), les estamos enseñando que no importan los sentimientos de los demás, porque no les respetamos, no les demostramos que lo que sienten es importante. En la sociedad “adultocentrista” que vivimos, somos incapaces de ayudar a nuestro futuro, a los niños a ser empáticos, y pretendemos que cuando llegan a la edad adulta, nos entiendan como ancianos, o nos respeten como padres… es muy irónico, pero desde mi humilde opinión, ahí nace la agresividad, la violencia que vemos entre menores cada vez más y más pequeños en las escuelas acosando a sus iguales, rebajandolos, aquí es donde todo comienza. ¿Por qué explico todo esto? porque sabiendo lo que Yo lo que sé hoy, me lamento mucho de que no me ayudaran a desarrollaresta habilidad en particular desde pequeña, y tener que haberla aprendido en la calle, por “las malas”, y tener que presenciar como, personas que han vivido en carne propia la falta de empatía por parte de familiares, son capaces de ver a alguien cuyo camino en la vida no aprueban, no comparten, señalarla, denigrarla… Es cierto que el camino de los demás, sus desiciones, sus creencias puede ser que nos lastimen y/o afecten, pero no por eso podemos menospreciarlas, restarles valor y juzgarlas, o bueno, talves si podemos, pero el asunto es que no debemos, no es correcto.

 

 

Me duele muchísimo que me pase esto, que me suceda que haya gente alrededor mío que no entiende mi camino, pero también hoy sé que no es el deber de nadie entenderlo, más de mí misma, porque es MIO, y es a mí a quien hace sentido… pero eso no me quita de encima mi humanidad, que me duela…; también sé que mi verdad es mía nada más, y sólo a mi me debe de trasnformar, no es para nadie más, y sería maravilloso inspirar a otros a través de mi experiencia de vida… pero bien dicen que nadie será profeta en su propia tierra.

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