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© 2018, Antonella Franchesqui Powered by EL Lab
Revisando la última fecha en que escribí, casualmente fue la fecha en que me di cuenta que estaba embarazada… ese día después de cerrar la computadora me hice una prueba de sangre, y mi mundo volvió a cambiar!
Hoy con 23 semanas de embarazo, habiendo superado el primer trimestre que usualmente es muy duro, retomo mi pasión por escribir y compartir mi vida con ustedes.
Les cuento que este embarazo ha sido muy diferente a los anteriores, comenzando por el hecho de que físicamente ha sido mas fácil, y bueno, estoy embarazada de una bebita, habiendo sido mis dos embarazos anteriores de varones 🙂
Habiendo tenido la gran bendición de haberme liberado emocionalmente de las ataduras emocionales del aborto que nunca se concretó, y de otras ataduras de las que no era conciente, mi cuerpo no reprodujo ningún síntoma de los dos anteriores embarazos: no hubo amenazas de aborto, ni vómitos que me debilitaran (como la manifestación del rechazo), ni hay dolor al caminar, ni incapacidad de ser persona… hoy estoy embarazada y me siento sana y plena! Sé que entender ésto puede ser difícil para aquellas personas que nunca hayan vivido procesos como el mío, pero la verdad me toma de la mano, y sé que las cosas que les comento son ciertas, las estoy viviendo y realmente después de las tempestades del año pasado puedo decirles de corazón que de verdad existe un ser superior, supremo… que existe un propósito para todo. Que cuando uno camina de la mano del amor, el camino puede ser tortuoso, pero definitivamente es un camino liberador.

Tomado de El Diario de una chica común

Tengo tanto que compartir que no sé por donde empezar, pero de lo que tengo certeza es de que quiero hablar de que cargo en mi vientre a una bebita… a mi bebita Julia.

El año pasado, durante la tormenta que asolaba mi vida (de la cual talves hable mas adelante), empecé a meditar y hacer yoga… buscaba desesperadamente una forma de volver al punto de equilibrio en mi vida, y darle sentido con mi mente racional a todo aquello que sucedía y que no lograba entender. Durante esos meses, con mucha fe, que como sabrán me ha costado desarrollar, posaba mi mano en mi vientre, y pedía sanación para él; le pedía a mi ser supremo que lo fortaleciera, que le diera los dones de vida, de amor y que le hiciera capaz de proteger la vida de aquel bebé que Yo llamaba en mi mente, que deseaba con mi corazón, pero que por una razón u otra no llegaba, que cumpliera la misión para la que había sido creado. Yo estaba segura que deseaba otro bebé, que no quería que mi hijo Javier se quedara solito mas allá de los dos años, pues sabía la falta que le iba a hacer una hermanita o hermanito, lo sabía por mi experiencia con Ignacio, quien se crió muy solito. Le pedía que me hiciera capaz de dar vida sin comprometer la mía, pues deseaba disfrutar ése último embarazo… y daba gracias porque lo consideraba hecho… Y saben? así fue. Cuando me enteré que estaba embarazada, no podía creer la gran fortuna y bendición que se había posado sobre mí, pues bien dicen “pide y te será dado” y aquí estaba Yo, confirmando mi embarazo un 17 de octubre… no cabía el gozo en mí.
No he de negarles que el primer trimestre estuvo lleno de altibajos de salud, como sea, una nueva vida en el vientre genera cambios, grandes cambios en el cuerpo femenino por más que éste esté hecho para eso, y a pesar de no tener achaques más allá de tres veces, si tenía mucha acidez, y cansancio… un sueño indomable que gracias a Dios pasó. Pero Yo estaba y estoy tan feliz!!; lo que no se me ocurrió pensar como una realidad fue que fuera a ser una niña… Entendámonos, ES UNA BENDICIÓN que lo sea, pero por razones igualmente emocionales, Yo nunca me ví criando una mujer. Recuerdo que me hablaban durante mi segundo embarazo de que iba a tener una bebita, pero aquellos comentarios a mi no me emocionaban… Hoy sé porque.
Habiéndome criado en el seno de un hogar patriarcal (como lo son de una u otra manera actualmente la mayoría de los hogares), y habiendo tenido unos modelos de conducta muy masculinizados, Yo de manera inconsciente me identifiqué con esa área de mi ser… más que con la femenina. Descubrirme como mujer, entender quién soy, porqué? ha sido un reto los últimos años, pues he tenido una autoimagen muy dañina y nociva de mi misma durante muchos años. Hoy ya no estoy en ése punto, pero sigo sin tener claro cómo se es mujer en éste mundo tan convulso…
Cuando me confirmaron que era una bebita, mi mundo entró en crisis. Pasé varias semanas cuestionándome y reprochandome a mi misma no haber sido nunca una niña muy femenina… si nunca lo fuí, como iba a criar una bebita?! La iba a criar como me habían criado a mi: con shorts azules, pelo “honguito” (cuentazo, era corto como niño), sin colitas, ni vestidos, ni princesas? Era eso lo que quería enseñarle?, o quería mostrarle la parte fuerte de su ser: la luchadora, la guerrera, lideresa, capaz de guíar e influenciar en otros de manera positiva, una mujer fuerte y triunfadora… se puede ser las dos? Hay un punto de equilibrio en ésa crianza?? Dios mío santo… QUE TENGO PARA DARLE? Algunos dirán, y que le diste a tus hijos mayores? Bueno, tampoco estoy segura que haya sido lo mejor, pero sí, les di confianza en si mismos, los alenté en deportes, comodidosamente disfrutaba de poder vestirlos con cualquier cosa y que se ensuciaran a discreción… los empoderé, les hablé de su fuerza interior…; y otros dirán y no podés hacer lo mismo con Julia? Claro que si! debería no? pero ahí radica mi duda, en poder hacerlo como ella lo ocupa… que dificil no?

Les presento a mi bebé Julia, su papá dice que se parece a mi <3
Acá estoy en la lucha, como siempre… no me rindo, NO. Porque deseo darle no lo mejor (que cliché)… deseo hacerla la versión mejor de si misma. Que se ame, que se valore, que encuentre su poder interior y lo honre. Que encuentre en su vida la paz y el amor propio a través de una madre que se ame y que pueda mostrarle cómo hacerlo… seguiré luchando por mí Julia, para que cuando llegués encontrés a una mujer de la cual podás sentirte orgullosa toda tu vida de llamarla MAMA.

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