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© 2018, Antonella Franchesqui Powered by EL Lab
Antonella,

Hace unos meses nos reecontramos y te encontré muy malita, triste… traté de hacerte sentir mejor, de ayudarte a equilibrar y balancear tus emociones que se desbordaban por todo lado cuando nos vimos. Sin embargo Tony, han pasado los años, y como dicen mucha agua ha pasado por debajo del puente… hay cosas que no se pueden cambiar, pasaron cierto? aceptarlas es el trabajo más duro que hacés diariamente cuando te levantás y te ves al espejo, día a día como dicen en CODA, tenés en enfrentar a esa persona que te devuelve la mirada en el espejo y de la cual hay día que te sentís orgullosa y hay días en que no la soportás ni ver….

Repasemos, cual es esa realidad:

  1. Sos la hija adulta de un alcohólico. Para bien o para mal, los días pasaban y vos te levantabas y te ibas para la escuela no sin antes pasar a ver a tu papá al cuarto de él, donde dormía y siempre olía a ron. Pasabas a ponerle un dedito en la nariz cuando no lo oías roncar, pues pensabas: “será que se murió?”; volvías y ya no estaba, y te acostabas y tampoco… ni era seguro que lo vieras en la mañana, unas veces no llegaba… hasta por días, eso te daba mucho miedo e inseguridad. La angustia, el miedo, la incertidumbre que para un niño se genera alrededor de un padre con adicción Antonella es enorme, y marca nuestra personalidad, para bien o para mal, así es. Amabas a tu papá? CLARO QUE SI, lo amás? SI, pero, era alchólico? SI, ni modo. Probablemente tampoco tuvo la culpa de crecer y convertirse en ése adulto… probablemente vivió su propia realidad de alcoholismo de alguno de sus papás. Que queda por hacer? Perdonarlo, agradecerle el don de la vida, y seguir adelante, porque por más víctima que te sintás, eso no va a cambiar ese pasado que tanto daño te hizo, y que generó éste presente que TANTO te está costando cambiar.
  2. Sos la hija adulta de un hombre agresor. Sí, así fue. Oír a tu papá gritándole a tu mamá todo el tiempo, si pasó. Golpes en las paredes? También. En el baño? Si. Ollas en la cocina contra las paredes… sin lugar a dudas, puertas hundidas de los golpes y todo ese montón de cosas que recordás. Llanto de tu mamá en las noches, o de día, así fue. No lo imaginaste, no lo soñaste. Esas cosas NO se inventan, ni se sueñan, ni se imaginan. Suceden y las recordamos un buen día porque las habíamos olvidado, porque el cerebro bloquea los recuerdos que generan sufrimiento Antonella, para proteger el cuerpo. Seguramente, no lo sabemos, tus hermanos no recuerdan las cosas como vos, no podés dejar de lado que sos la mayor, por tanto estuviste expuesta más tiempo que ellos a algunas cosas y eras más consciente que ellos en otras. Los gritos, la agresión, la victimización Antonella, también dejan huellas. No sólo en vos. Evidentemente tu mamá estaba sufriendo esos abusos, y en consecuencia todos ustedes como hijos, pues ella de alguna u otra manera descargaba sus propias frustraciones en ustedes. La angustia y la ira por las infidelidades, esos hijos nacidos dentro del matrimonio, la inseguridad de nunca saber que iba a pasar… pasaron sus facturas. No te podías defender, ni a tus hermanos tampoco, de ahí esa constante necesidad de querer “salvarlos”. Ese “sueño” de que te ibas con tu hermano de 7 meses en medio de la noche para ir a un lugar donde “nada le pasara”, era la necesidad y el deseo de hacer algo, pero simplemente no podías, eras una niña, una bebé que merecía que la protegieran, que la cuidaran, que la hicieran sentir segura y feliz… tanto como lo merecen tus hijos HOY, por eso es que esto tiene que terminarse. Eso genera frustración, agresividad, enojo… si, que se acumula y se acumula a través de los años… que crece en el interior cuando no lo sacamos y que acabamos repartiendo a la gente a nuestro alrededor. De ahí que tus hijos y tu esposo hayan probado un bocado de esa agresividad que mora en tu interior y que tanto luchás por desterrar.
  3. Sos una mujer adulta que fue abusada. Los abusos no son sólo físicos o psicológicos, la verdad sea dicha, el abuso sexual infantil, así como el abuso sexual femenino son dos de las epidemias humanas que más años lleva infiltrada en nuestra sociedad patriarcal, como resultado de la dominación masculina sobre lo más débil, el derecho a poseer. Esa sensación de que tu papá te acosaba era real, era cierta, porque así era. Esos comentarios de que “te había comprado” también lo eran, y de hecho bastante literales. Justificar a tu papá por lo hecho, por el manoseo, por la posesión, no es lo correcto, pero hay que entender que detrás de un agresor hay siempre un agredido en primer lugar, y eso por más que duela, es la verdad. Porque no te acordaste antes? Como te comentaba, el cerebro bloquea recuerdos y experiencias traumáticas como formas de proteger el cuerpo, de ahí la sintomatización de las consecuencias y de la necesaria intervención de un profesional formado en la lectura de los síntomas para poder ayudarte a entender que está diciendote tu cuerpo, que es lo que te pasa, lo que esta mal?

Antonella, la verdad “os hará libres”, SI, pero eso no viene sólo de decirla, hay que procesarla, aceptarla, incorporarla, integrar esa verdad a la realidad, al presente… y eso toma tiempo cuando deseamos ser libres. Porque te explico esto?, porque es más fácil vivir en negación: eso NO es cierto, esa mujer está loca, se desquició… DELIRA con semejantes MENTIRAS de su papá… COMO SE ATREVE!, con todo lo que hizo por ella??? MALAGRADECIDA. Todo ese discurso, es un discurso que tiene más de 7000 años de estar solapado en la mente de todos y todas los seres humanos… es un discurso aprendido y pasado de generación en generación; cual maldición gitana, encuentra asidero en los siguientes nacidos, y la historia se repite… proteger al hombre, no permitir su caída, desnudar sus debilidades?? JAMAS, NO existen, no son ciertas, no hay tales. Se infiltran de tal manera en el psique de las personas todas y cada una de las razones por las cuales NO debemos de hablar del abuso: miedo, ira, vergüenza… Pero hablar de ello es de valientes Antonella, enfrentar ése dolor y sacarlo es admirable y más aún CORTAR esas cadenas hacia la siguiente generación de TU familia, es invaluable. La mayoría de las ocasiones en que el abuso se presenta es entre familiares directos, primeros o segundos niveles de consanguinidad…, no tenemos que repasar tus responsabilidades, pero como adulto que sos, proteger a esos niños que NO han nacido y a los que ya nacieron es una OBLIGACION, es algo que tiene que pasar y que sé que estás haciendo con dolor en tu corazón.

Adelante, aceptando, soltando, interiorizando Antonella, sólo así nos levantamos por la mañana y nos vemos al espejo… vemos el reflejo de esa persona dañada, maltratada por la vida, que va por el mundo con el tanque medio vacío, sacando la faena… viviendo un día a la vez cual adicto en recuperación… te acostás dando gracias a la Divinidad porque el día se acabó, porque fue mejor que ayer, o porque fue terrible y duro… pero se acabó. Pedís al cielo que el de mañana sea mejor… y así día tras día… mientras el dolor cede, los recuerdos dejan de inundar tu mente y la luz rodean tus sentidos. Mientras todo cobra sentido de a pocos.

Hablar de esto enoja a la gente Antonella, es parte de aceptar la realidad. Viene con el paquete, por tanto no esperes aplausos, ni ovaciones de pie, bien dice el dicho: “a todos los gusta la sinceridad, hasta que se encuentran con un sincero”.

Ahora, a continuar el viaje, que esto aún no se acaba.

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