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© 2018, Antonella Franchesqui Powered by EL Lab
Querida hija mía,
¿Cuantas veces te he pensado en las últimas semanas? No te podría decir cuantas. Sueño con tu rostro, con tu cuerpecito, sueño con el día en que finalmente te conozca. Sueño que te tengo alzada y que un gran júbilo embarga mi corazón… como hoy mientras escribo estas palabras para vos.

J de Julia

J de Julia, una letra que se volvió parte de nuestras vidas, pues tu papá y tu hermano llevan nombres con la misma letra; ¿influyó eso en el tuyo? no mi amor, para nada. Te llamás Julia porque buscábamos un nombre que tuviera fuerza, que fuera corto y que acompañara perfectamente a la mujercita que queremos ayudar a formar, a guiar mientras se convierte en ese maravilloso ser que sabemos sos.

J de juegos, de júbilo, de justicia, todas palabras que deseamos que acompañen tu vida y tu ser. J de Julio, que es el mes en el que te unirás físicamente a nuestra familia, porque espiritualmente vives entre nosotros desde que supimos que te gestabas en mi vientre. J  de juiciosa, o lo que es lo mismo de sensatez, de prudencia; valores que lucharé por desarrollarlos en mi vida, para que sean ejemplo en la tuya. Con J de Julia decidimos acompañar tu camino por éste mundo, que camine con vos imprimiendo fortaleza a todas las relaciones que vayás a desarrollar con todos los seres vivos, incluyendonos a nosotros, ¡que gran honor Julia!
Cuando te pensaba antes de que llegaras, posaba mi mano en mi vientre mientras elevaba una plegaria al cielo y le pedía que me bendijera con otro hijo… lo anhelaba, lo deseaba Julia… cerraba los ojos y respiraba conectandome con mi ser interior, donde mora la fuerza y la fe de lo imposible, de lo que no puedo hacer con mis manos humanas, mas el espíritu de la divinidad si puede. Entraba en esa área de mi ser y buscaba con ahínco el amor que me embarga y que me rodea, que me profesan tus hermanos y papá, para traerlo a mi consciente y hacerlo entonces una realidad. La realidad que ahora sos vos; te visualizaba en mis brazos mientras te daba un tierno beso en la frente y aspiraba tu aroma. Y aquí estás hoy, gozosa danzando en mi vientre mientras Yo observo con fascinación como te fortalecés todos los días; cómo tu hermosa personalidad se va forjando ante mis ojos. Todo un deleite para ésta tu humilde madre, que te carga y tiene el privilegio de sentirte.

Gracias Julia por venir a completarnos, a integrar nuestra familia. Gracias por atender mi llamado cuando más fuerte alzaba mi voz al cielo llamándote. Gracias por confiar en nosotros, en mí. Por escogerme. Hincada y con humildad pido a la Divinidad que me de todos los dones que me hagan siempre una digna merecedora de tu confianza, de tu fe en mí.

Tu madre que te ama.

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